A mediados del siglo XX entraron en crisis las actividades primarias, por el deterioro de las rendas de los agricultores y pescadores, siendo cada día los gastos de vida más elevados y los ingresos por sus productos más bajos. Las políticas de desarrollo rural promovidas por la Unión Europea han apostado por la multifuncionalidad, que consiste en la diversificación de las actividades económicas en estos espacios. Pero realmente solo se ha apostado por el turismo, convirtiéndose en un monocultivo en algunos casos.
La Albufera de Valencia es un espacio lacustre, que está separado del mar por una porción de tierra denominada restinga, que está situada 20 kilómetros al sur de esta ciudad española y que desde 1986 tiene la catalogación de Parque Natural. Dentro de los límites de esta, se encuentra el núcleo rural de El Palmar, donde tradicionalmente la pesca y el cultivo del arroz han sido las actividades económicas más importantes. Ambas realizaban de forma temporal, donde un periodo del año la gente se dedicaba a la pesca y otro al cultivo arrocero, pues cada una tiene su ciclo, y eran complementarias. En la actualidad se ha sufrido un proceso de “desagrarización”, en el cual los ingresos ya no proceden de la actividad primaria, pues se ha producido una terciarización económica, con la proliferación de restaurantes y de visitas guiadas al lago. Este ha pasado de ser un bien de producción, pues antaño proporcionaba pescado, a un bien de consumo.
Entre finales del siglo XIX y la segunda década del XX se produjeron los aterraments. Estos consistían en la colonización de superficies lacustres para dedicarlas al cultivo del arroz. Se hacían mediante relleno de barro, y creando canales para regular el agua. Ello ha hecho que el pueblo se encuentre rodeado de arrozales y canales, como se puede observar en la imagen.
La pesca entró en decadencia en la década de los sesenta, con la introducción de productos químicos para la agricultura y por los procesos de industrialización y urbanización, que provocaron la reducción de los peces en el lago por la contaminación. En la actualidad es una actividad marginal, realizada a tiempo parcial, hecha por muchas personas jubiladas para completar las bajas pensiones que reciben, o también de forma transitoria por personas que se encuentran en situación de paro. Es necesario que se produzca un rejuvenecimiento de los pescadores.
En las últimas décadas los restaurantes han conquistado el pueblo, consiguiendo una gran captación de visitantes para degustar el plato típico del lugar, conocido como “all i pebre”. Este es un guiso hecho con anguilas, ajo y pimienta.
Por otra parte, la Comunidad de Pescadores es la institución que ha regido las relaciones sociales y la actividad económica de este núcleo. La pertenencia a esta permitió el acceso a la tierra, que fue lo que marcó la distinción social, cuando antes de que se realizaran los aterraments, la pesca había sido un elemento igualitario entre los que realizaban esta actividad. Los redolins son caladas de pesca delimitadas con cañas, que se sortean de forma anual para repartirlos entre los pescadores inscritos. Por otra parte, la herencia ha sido un aspecto esencial en este espacio rural. Se heredaba por un lado tierra y vivienda, y por otro los derechos de pesca. Estos últimos consisten en la transmisión del redolí, que sólo puede tener un heredero y hasta hace poco tenía que ser varón. Esto ha provocado una lucha social, pues algunas mujeres intentaron obtener este derecho, pero fueron siempre rechazadas. Por tanto ha existido una discriminación hacia la mujer. En 2007 algunas féminas, que habían sido rechazadas, recurrieron al Tribunal Superior de Justicia, que les dio la razón.
En definitiva, se debería apostar por el desarrollo agrario en vez del desarrollo rural, pues la hostelería y las actividades terciarias no tienen por qué excluir de la actividad económica a la pesca y la agricultura, ya que estas contribuyen a la conservación de los espacios naturales y a mantener la biodiversidad de estos, además de que representan la identidad de un lugar, pues en el caso de los arrozares son paisajes culturales.
Para mayor información:
BELLÓN CLIMENT, Antonio. Las actividades económicas en El Palmar (Valencia): Entre la tradición y la modernidad. Revista Geographos-Grupo Interdisciplinario de Estudios Críticos y de América Latina (GIECRYAL) de la Universidad de Alicante, 2014, nº 64, p.206–232.
Antonio Bellón Climent es estudiante de Geografía y Ordenación del Territorio en la Universidad de Alicante.
Ficha bibliográfica:
BELLÓN CLIMENT, Antonio. Las actividades agrarias se encuentran cada vez más excluidas de los espacios rurales. GeocritiQ. 25 de agosto de 2014, nº 79. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2014/08/las-actividades-agrarias-se-encuentran-cada-vez-mas-excluidas-de-los-espacios-rurales/>
