El Manifiesto Pensionista

“Un fan­tasma reco­rre Europa, y el mundo todo: el fan­tasma del pen­sio­nismo. Todas las fuer­zas vivas de Europa y otras par­tes del mundo se han unido en santa cru­zada para aco­sar a ese fan­tasma: Mer­kel, Came­ron, Ber­nake,  el Banco Mun­dial, el Fondo Mone­ta­rio Internacional.

¿Qué grupo incon­for­mista de la ter­cera edad no ha sido mote­jado de pen­sio­nista peli­groso por estos pala­di­nes? ¿Qué grupo de la CEOE no ha lan­zado a los jubi­la­dos el epí­teto zahi­riente de pen­sio­nista inútil?

De este hecho resulta una doble ense­ñanza: Que el pen­sio­nismo está ya reco­no­cido como una ame­naza por todos los paí­ses y por las orga­ni­za­cio­nes empre­sa­ria­les de Europa. Que ya es hora de que los pen­sio­nis­tas expon­gan a la faz del mundo entero sus con­cep­tos, sus fines y sus ten­den­cias, que opon­gan a la leyenda del fan­tasma del pen­sio­nismo un mani­fiesto propio.

Con este fin, pen­sio­nis­tas de las más diver­sas nacio­na­li­da­des están conec­tán­dose vía Inter­net y han redac­tado el siguiente “Mani­fiesto”, que será tra­du­cido, en cuanto sea posi­ble, al inglés, fran­cés, ale­mán, ita­liano, fla­menco y danés.

 I. Jóve­nes, adul­tos acti­vos y ter­cera edad

 Toda la his­to­ria de la socie­dad humana, hasta la actua­li­dad, es una his­to­ria de lucha de eda­des, con­tra los vie­jos, a los que luego se aplicó el cali­fi­ca­tivo edul­co­rado de ter­cera edad.

Jóve­nes y vie­jos, pro­duc­ti­vos y no pro­duc­ti­vos, inno­va­do­res y cadu­cos, en una pala­bra los que sir­ven y los que no sir­ven, frente a frente siem­pre, empe­ña­dos en una lucha inin­te­rrum­pida, velada unas veces, y otras franca y abierta”.

 

Este es el comienzo de un mani­fiesto que se ela­bora, y que puede tener tanto éxito como otro simi­lar publi­cado hace ahora 166 años. El mani­fiesto acaba con esta exhortación:

“Final­mente, los pen­sio­nis­tas labo­ran por lle­gar a la unión y la inte­li­gen­cia de los par­ti­dos demo­crá­ti­cos de todos los países.

Los pen­sio­nis­tas no tie­nen por qué guar­dar encu­bier­tas sus ideas e inten­cio­nes.  Abier­ta­mente decla­ran que sus obje­ti­vos sólo pue­den alcan­zarse derro­cando el orden social exis­tente. Tiem­blen, si quie­ren, las cla­ses gober­nan­tes, ante la pers­pec­tiva de una revo­lu­ción pen­sio­nista.  Los jubi­la­dos, con ella, no tie­nen nada que per­der, como no sea sus cade­nas y la poca vida activa que les quede.  Tie­nen, en cam­bio, un mundo entero que ganar.

¡Pen­sio­nis­tas y jubi­la­dos de todos los Paí­ses, uníos!”

 

El pro­blema fun­da­men­tal parece ser que vivi­mos dema­siado, y eso cuesta mucho al era­rio público. La espe­ranza de vida al nacer ha ido cre­ciendo en las últi­mas déca­das de forma gene­ral; y en España entre 1992 y 2012 ha pasado de 73,9 a 79,4 años en los hom­bres, y de 81,2 a 85,1 en las muje­res, situán­dose hoy, en ambos casos, en dos años más que la media de la Europa de los 28. Tan impor­tante como ello ha sido la mejora de la espe­ranza de vida de las per­so­nas de más de 65 años de edad; si en España a comien­zos del siglo XX era de 9,12 años, y en 2012 había pasado a 18,5, en los hom­bres, y 22,5, en las muje­res, algu­nas de las pro­yec­cio­nes actua­les esti­man que en 2051 la espe­ranza de vida a los 65 años alcan­zará los 24,0 años, en los pri­me­ros, y los 27,3 años en las segundas.

Para enten­der las dimen­sio­nes del pro­blema, debe recor­darse que a fines del siglo XVII a los 35 años había muerto un 84 por ciento de los naci­dos, según la tabla de William Petty.

Los datos que se divul­gan por la prensa indi­can que en las pró­xi­mas déca­das los gas­tos por pen­sio­nes de jubi­la­ción lle­ga­rán al 14 por ciento del Pro­ducto Inte­rior Bruto, mien­tras que los ingre­sos solo alcan­zan el 10 por ciento. La solu­ción para ese pro­blema podría ser ele­var los ingre­sos públi­cos, aco­me­tiendo refor­mas fis­ca­les, lo que no quie­ren oír la patro­nal ni los gobiernos.

¿Cobran dema­siado los pen­sio­nis­tas jubi­la­dos? El gobierno espa­ñol ha pro­puesto una reforma que ame­naza con corre­gir el défi­cit del sis­tema exis­tente con una pér­dida del poder adqui­si­tivo de los pen­sio­nis­tas. Aun­que, mucha gente opina que la reli­gión es el opio de los pue­blos, como parece que no hay otras solu­cio­nes, algu­nos pro­po­nen que se rece para que la infla­ción se man­tenga en el 1 por ciento y no suba más.

Si la infla­ción sube al 2 por ciento (frente al 1,5 que se acepta en los cálcu­los del gobierno) la per­dida del poder adqui­si­tivo sería muy fuerte.

La solu­ción de aumen­tar las coti­za­cio­nes a la segu­ri­dad social de todos los tra­ba­ja­do­res sig­ni­fi­ca­ría la dis­mi­nu­ción de sus sala­rios. Tam­bién el Estado podría finan­ciar direc­ta­mente las pen­sio­nes de viu­de­dad y orfan­dad, subiendo los impues­tos y dis­mi­nu­yendo la pre­sión de la segu­ri­dad social, o finan­ciar esas pres­ta­cio­nes qui­tando gasto a otros pro­gra­mas como edu­ca­ción, sani­dad y des­em­pleo. Algu­nos con­clu­yen que los pen­sio­nis­tas debe­rían morirse o trabajar.

Ese mani­fiesto pen­sio­nista al que antes hacía refe­ren­cia podría con­ti­nuar así:

“La moderna socie­dad bur­guesa que se alza sobre las rui­nas de la socie­dad feu­dal no ha abo­lido los anta­go­nis­mos de edad (de lo que hablan tan­tos cuen­tos y leyen­das tra­di­cio­na­les).  Lo que ha hecho ha sido crear nue­vos gru­pos de eda­des. Han apa­re­cido los jóve­nes, que al prin­ci­pio eran los ado­les­cen­tes y hoy cons­ti­tu­yen un grupo que –sor­pren­den­te­mente– se ha pro­lon­gado hasta los 35 años, la ter­cera edad, la cuarta edad. Al mismo tiempo, han apa­re­cido nue­vas moda­li­da­des de lucha, que han venido a sus­ti­tuir a las antiguas.

Sin embargo, nues­tra época, la época de la bur­gue­sía, se carac­te­riza por haber sim­pli­fi­cado estos anta­go­nis­mos de gru­pos de edad.  Hoy, toda la socie­dad tiende a sepa­rarse, cada vez más abier­ta­mente, en tres gran­des cam­pos enemi­gos, en tres gran­des gru­pos anta­gó­ni­cos: los jóve­nes sin tra­bajo, los acti­vos con tra­bajo y los vie­jos inac­ti­vos, es decir los pen­sio­nis­tas y jubi­la­dos”.

En reali­dad, frente a esa visión nega­tiva, con la actual espe­ranza de vida y las con­di­cio­nes de salud que exis­ten en la vejez –cuando existe una sani­dad pública y un sis­tema de Segu­ri­dad Social–, los pen­sio­nis­tas pue­den hacer muchas cosas. Incluso se puede afir­mar que los pen­sio­nis­tas, los jubi­la­dos que gozan de una pen­sión pública, pue­den con­tri­buir a mejo­rar el mundo: tie­nen cono­ci­mien­tos y expe­rien­cias de gran valor, y tiempo dis­po­ni­ble para apli­car­los. Solo falta que se deci­dan a hacerlo, cada uno de acuerdo con sus capa­ci­da­des. La puesta en mar­cha de pro­yec­tos soli­da­rios al ser­vi­cio de las nece­si­da­des de la socie­dad es, sin duda, un camino para ello.

Hora­cio Capel es pen­sio­nista, pro­fe­sor emé­rito de Geo­gra­fia Humana de la Uni­ver­si­dad de Barcelona.

Ficha biblio­grá­fica
CAPEL, Hora­cio. El Mani­fiesto Pen­sio­nista. Geo­cri­tiQ. 10 de febrero de 2014, nº 31. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2014/02/el-manifiesto-pensionista/>

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12 thoughts on “El Manifiesto Pensionista

  1. Um mani­festo extre­ma­mente fun­da­men­tal. Esta é uma situação que extra­pola a Europa e que mere­cer ser con­he­cida por todos os que se encon­tram na mesma situação e os que ven­ham dela par­ti­ci­par num futuro.
    Obri­gado pelas refle­xões cla­ras e concisas.

  2. El “mani­fiesto” me parece ocu­rrente y lo sus­cribo. Aun­que mi punto de vista es que ahora nos ente­ra­mos que lo que hemos estado coti­zando durante toda la vida labo­ral no era una pro­vi­sión de fon­dos a inver­tir para ase­gu­rar nues­tras pen­sio­nes, sino que fue uti­li­zado como un mero ins­tru­mento recau­da­to­rio; de esta manera parece como si todas nues­tras coti­za­cio­nes se hubie­ran esfu­mado y nos tuvie­ran que man­te­ner las pen­sio­nes con las cuo­tas de los nue­vos coti­zan­tes. De esta manera, la liqui­da­ción de los anti­guos mon­te­píos y mutua­li­da­des que tenían las dis­tin­tas pro­fe­sio­nes o enti­da­des (por ejem­plo, yo asistí a la liqui­da­ción de aque­llas de la banca pública y del INE) para ase­gu­rar las pen­sio­nes, fue a la pos­tre un mal nego­cio para los pen­sio­nis­tas, ya que estas enti­da­des sí tra­ba­ja­ban capi­ta­li­zando las coti­za­cio­nes, en vez de gas­tar­las como si de un impuesto se tra­tara. Bueno, digo esto por­que me siento esta­fado, al haber estado coti­zando toda la vida por el máximo, y tener ahora la pen­sión máxima recor­tada a cerca de la mitad de la que cobran nues­tros cole­gas en Fran­cia o en Ita­lia, donde tengo ami­gos pensionistas.

    • El mani­fiesto pen­sio­nista no sólo me parece ocu­rrente, creo que es muy opor­tuno y digno de sus­cri­birse. Las ideas de Hora­cio que­dan muy for­ta­le­ci­das por la de Naredo de sen­tirse esta­fado, al haberse cam­biado las reglas del juego –como en tan­tas otras cosas nos ha suce­dido a nues­tra gene­ra­ción– en pleno par­tido, viven­cial. Se ha uti­li­zado por los gobier­nos una pro­vi­sión de fon­dos, que las anti­guas mutua­li­da­des inver­tían de cara a la jubi­la­ción, en otras par­ti­das más inme­dia­tas, deján­do­nos al albur de los coti­zan­tes actua­les. Encima algu­nos hemos coti­zado al máximo y per­ci­bi­mos la mitad. Mien­tras tanto los polí­ti­cos pro­fe­sio­na­les –muchos de los cua­les no coti­za­ban antes de ser polí­ti­cos– y los altos finan­cie­ros se ase­gu­ran pen­sio­nes muy por encima de la máxima recor­tada ofi­cial. ¿Qué quiere decir eso? Que si los que mane­jan y mane­ja­rán los hilos del poder en España y en otros paí­ses tie­nen ase­gu­rado su futuro –en parte a costa del nues­tro– sólo reac­cio­na­rán cuando vean las ore­jas del lobo ante un frente común: ¡Pen¬sio¬nis¬tas y jubi¬la¬dos de todos los Paí¬ses, uníos!
      De acuerdo, por tanto, con la con­vo­ca­to­ria, pero habría que hacerla efec­tiva en nues­tro país, reco­giendo la opi­nión de algu­nos cole­gas y ami­gos, mediante la crea­ción o recrea­ción de El par­tido pen­sio­nista espa­ñol. Un grupo es escu­chado cuando se con­vierte en fuerza polí­tica, ahí está el ejem­plo de los ver­des. Por otro lado se trata de un colec­tivo, el de los pen­sio­nis­tas con poten­cia cuan­ti­ta­tiva y cua­li­ta­tiva. En una socie­dad pos­t­in­dus­trial y de ser­vi­cios, con la espe­ranza y la cali­dad de vida pro­lon­ga­das por encima de los ochenta años, no se entiende que el grupo eta­rio más sabio y expe­ri­men­tado se quede sin seguir apor­tando cono­ci­mien­tos y ser­vi­cios al con­junto de la sociedad.

  3. Exce­lente comen­ta­rio y aná­li­sis. Me gus­ta­ría agre­gar que en la retó­rica de las cla­ses diri­gen­tes se sugiere que, ele­var la edad de acce­der a la pen­sión, es bene­fi­cioso para la eco­no­mía, que no es sino decir que es mejor morirse antes.

  4. Seré atre­vido al enfo­carlo desde la teo­ría Mal­tu­siana, espero no decir dis­pa­ra­ta­das, esta teo­ría afir­maba “el ritmo de cre­ci­miento de la pobla­ción res­ponde a una pro­gre­sión geo­mé­trica, mien­tras que el ritmo de aumento de los recur­sos para su super­vi­ven­cia lo hace en pro­gre­sión arit­mé­tica. Por esta razón, de no inter­ve­nir obs­tácu­los repre­si­vos (ham­bre, gue­rras, pes­tes, etc.), el naci­miento de nue­vos seres aumen­ta­ría la pau­pe­ri­za­ción gra­dual de la espe­cie humana e incluso podría pro­vo­car su extin­ción” llo­vie­ron crí­ti­cas sobre Mal­t­hus, tanto así que le lla­ma­ron la catás­trofe mal­t­hu­siana. Creo que esto encaja con lo de las pen­sio­nes, la pobla­ción crece, los pen­sio­na­dos con el pasar de los años tam­bién, la sos­te­ni­bi­li­dad de estos se hará inso­por­ta­ble más aún por las polí­ti­cas eco­nó­mi­cas y pési­mos mane­jos de los recur­sos. Los pen­sio­na­dos corren el riesgo de des­a­pa­re­cer y los úni­cos enemi­gos son los que mane­jan las rique­zas de una nación, los cua­les muchas veces ele­gi­mos.
    La catás­trofe mal­t­hu­siana no des­a­pa­rece, el ser humano no ha sido capaz de crear polí­ti­cas a futuro, no pla­ni­fica, no pro­yecta siquiera que será del país de los pen­sio­na­dos, Mal­t­hus se asom­bra­ría en estos momen­tos al darse cuenta que lo él lla­maba los obs­tácu­los repre­si­vos se aplica en estos casos a las pen­sio­nes. Se trata de fre­nar la vida humana y la mejor manera es empe­zar por aque­llos que ya tra­ba­ja­ron y que “no le son úti­les a la socie­dad”… quise decir al Sis­tema.
    Es des­agra­da­ble lo escrito ante­rior­mente, pero es que en una socie­dad como la nues­tra se ha explo­tado al ser humano hasta tal punto que ni los últi­mos años de su exis­ten­cia vive la tran­qui­li­dad de un buen paso por esta tierra.

  5. Muy bueno!

    No nece­si­ta­mos ir a Mal­t­hus. Es mejor obser­var la con­cen­tra­ción de recur­sos que viene gene­rando la actual fase de desa­rro­llo capi­ta­lista, en espe­cial en el sec­tor finan­ciero: cómo se jubi­lan sus diri­gen­tes, a qué edad y con qué recur­sos? ¿De dónde salie­ron todos esos recur­sos? Pare­ce­ría que ello derivó en una pro­gre­sión geo­mé­trica.
    ¿Cómo dis­tri­bui­mos lo que crea­mos? ¿A quié­nes va? Lo que se ha creado his­tó­ri­ca­mente y lo que se sigue pro­du­ciendo.
    De esta manera queda claro que no es una con­tra­dic­ción entre acti­vos y pen­sio­na­dos.
    Pero resulta intere­sante que los jubi­la­dos se con­fi­gu­ren en un actor polí­tico. Si cada vez son (somos) más se vuel­ven una posi­ble fuerza elec­to­ral. Hasta ahora han sido una fuerza con­ser­va­dora, que se ha aso­ciado jus­ta­mente a quie­nes bus­can una dis­tri­bu­ción cada vez más desigual. Pero el mani­fiesto puede ser una manera de comen­zar a cam­biar eso.

  6. En España los ahora pen­sio­nis­tas tuvi­mos la gran suerte de vivir una etapa en la que era fácil poder acce­der al pri­mer tra­bajo y ade­más con con­tra­tos inde­fi­ni­dos, pero ahí se frenó la suerte. Tuvi­mos que pelear por otras muchas cosas y ahora nos toca hacerlo por dig­ni­fi­car el serlo, pues.…… !a por ello!

  7. Desde un aná­li­sis eco­nó­mico sim­ple, el debate hemos de situarlo en lo siguiente: las pen­sio­nes y jubi­la­cio­nes siem­pre se hacen desde la pers­pec­tiva del mundo del tra­bajo y recaen bási­ca­mente sobre los sala­rios. Tanto has coti­zado, tanto cobra­rás de pen­sión. Al menos eso es lo que dicen. Hoy a los jóve­nes les resulta casi impo­si­ble encon­trar tra­bajo, por tanto no está seguro que pue­dan alcan­zar el dere­cho a una pen­sión. Eso sí, se les detraerá de su sueldo una parte para ello. Con lo cual esta­mos en la ante­sala de la gran estafa. Se les des­con­tará del sueldo todos los meses un dinero con el que no ten­drán sufi­ciente como para poder cobrar una pen­sión de jubi­la­ción. Ade­más, con el retraso en la incor­po­ra­ción al mundo labo­ral y en la edad de jubi­la­ción, el resul­tado será que no van a cum­plir los requi­si­tos para ten­der dere­cho a la pen­sión. Esto, que me parece indig­nante, creo que se resol­ve­ría haciendo lo con­tra­rio de lo que vemos. Debe­ría­mos jubi­lar­nos antes y que los jóve­nes entren en el mer­cado labo­ral, tam­bién antes. Pero se hace al revés. El pro­blema se resuelve desde la pers­pec­tiva del capi­tal, con los fon­dos pri­va­dos de pen­sio­nes. Y de tal gra­ve­dad es el pro­blema, que sería una teme­ri­dad para los que invier­tan en esos fon­dos, toda vez que esos fon­dos van a ser ges­tio­na­dos por enti­da­des pri­va­das –ya sabe­mos que el obje­tivo de éstas enti­da­des es ganar dinero a costa de lo que sea– y ya sabe­mos en España lo que han hecho con los aho­rros de muchos pen­sio­nis­tas y jubi­la­dos. Los han enga­ñado mise­ra­ble­mente. Cómo se le puede negar una pen­sión a alguien que ha tra­ba­jado toda su vida. Cómo en un país rico –eso dicen– se le niega una pen­sión míni­ma­mente digna a aquellos/as que han gene­rado la riqueza del país con su tra­bajo? El debate está en la con­fron­ta­ción de intere­ses entre las fuer­zas del capi­tal y las fuer­zas del tra­bajo. Es la única expli­ca­ción posi­ble, habida cuenta que quie­nes pos­tu­lan el aná­li­sis desde la pers­pec­tiva demo­grá­fica y el enve­je­ci­miento, son gente que gozan de unos sala­rios mul­ti­mi­llo­na­rios. Tanto ocu­pando car­gos de res­pon­sa­bi­li­dad polí­tica de alto nivel, como en enti­da­des finan­cie­ras y empre­sa­ria­les de carác­ter pri­vado. Ni que decir que se siguen las indi­ca­cio­nes y direc­tri­ces de las enti­da­des supra­es­ta­ta­les que diri­gen la eco­no­mía mun­dial. FMI, BCE, UE, Club Bil­der­berg, etc. Da ver­güenza y asco, ver­les teo­ri­zar sobre la ges­tión de las pen­sio­nes, aupa­dos desde el púl­pito de la plu­to­cra­cia más repugnante.

  8. En el caso colom­biano, el tema de las pen­sio­nes siem­pre tiene actua­li­dad. Por lo menos los últi­mos gobier­nos se las inge­nia­ron para aca­bar con el deni­grante espec­táculo de colas inter­mi­na­bles de ancia­nos a la espera de su minús­cula mesada. Ahora se les depo­sita en cuenta ban­ca­ria de aho­rros, en fecha fija al final de cada mes. Pero la con­di­ción de pen­sio­na­dos abunda en con­tra­dic­cio­nes odio­sas. La gene­ra­li­dad de los pen­sio­na­dos, reci­ben un emo­lu­mento de ham­bre, tie­nen un reajuste anual irri­so­rio y deben hacer apor­tes al sis­tema de salud en cuan­tías dis­cri­mi­na­to­rias frente a lo que se obliga a los emplea­dos acti­vos. Cada año gana­rán menos para sol­ven­tar sus nece­si­da­des bási­cas. Y, por el otro lado, entre sus pri­vi­le­gios des­ca­ra­dos los con­gre­sis­tas se auto-decretan pen­sio­nes escan­da­lo­sas para cuando se jubi­len tras el arduo tra­bajo (!) que cum­plie­ron, régi­men que por analo­gía, extien­den a los magis­tra­dos de cua­tro o cinco cor­tes y tri­bu­na­les, que obvia­mente fre­nan cual­quier reclamo popu­lar con el que se quiera ata­car la pre­benda abu­siva… Por ahí todo el tiempo cir­cu­lan en Inter­net escri­tos que denun­cian estas inequi­da­des, que recibo re-enviados por mis cole­gas pen­sio­na­dos… El escrito que me inclu­yes en tu men­saje, es algo que demanda soli­da­ri­dad y sobre todo res­pues­tas del estado colom­biano. Me ima­gino que en otros entor­nos de Amé­rica Latina las cosas no esta­rán mejor que en Colom­bia, y me atrevo a pen­sar que lo pro­pio puede ocu­rrir en el resto del mundo, afec­tado por un cre­ciente incre­mento del número de pen­sio­na­dos por la amplia­ción de la dura­ción de la vida, por las cri­sis eco­nó­mi­cas más o menos recu­rren­tes y sobre todo, creo yo, por la manera como los gobier­nos des­pil­fa­rran el era­rio público en gas­tos no prio­ri­ta­rios (arma­men­tos, suel­dos abul­ta­dos para buro­cra­cias inne­ce­sa­rias, gas­tos sun­tua­rios, etc.)

  9. Essa é uma luta neces­sá­ria e urgente!
    Não é pos­sí­vel admi­tir que ainda hoje os apo­sen­ta­dos sejam vis­tos e tra­ta­dos dessa forma.
    No Bra­sil, a popu­lação vem envel­he­cendo e cada vez mais encon­tra­mos pes­soas com grande poten­cial inte­lec­tual e físico para con­tri­buir, mas que entre­tanto tem sido rele­ga­dos a segundo plano. Um equí­voco! Luci­dez e expe­riên­cia deve­riam ser valo­ri­za­das e nâo joga­das fora!
    Como diz Hora­cio Capel, “apo­sen­ta­dos do mundo uni-vos”!!!

  10. La vejez no es una edad sino un estado de ánimo. Muchos jóve­nes por su falta de ilu­sión pare­cen vie­jos. ¿Espe­ran­zas? Coge un dic­cio­na­rio y empieza por la A: aca­ti­sia, afa­sia, agno­sia, alo­pe­cia, apra­xia, apatía,alucinaciones, ansie­dad, aislamiento,alteraciones…y si no sigues el dic­cio­na­rio escu­cha al gobierno y verás lo que te espera si te dejas lle­var. Y ade­más..
    –Veo un país esquil­mado y saqueado por un mon­tón de vivi­do­res admi­nis­tra­do­res de una pala­bra tan her­mosa como man­ci­llada DEMOCRACIA
    –Veo un país lleno de ban­que­ros que no se can­san de pedir soli­da­ri­dad y tie­nen enor­mes cuen­tas secre­tas en paraí­sos fis­ca­les.
    –Veo mul­ti­tud de empre­sas públi­cas crea­das para huir del dere­cho Admi­nis­tra­tivo y gas­tar y robar impu­ne­mente.
    Veo una jus­ti­cia con un Tri­bu­nal Supremo que se ocupa de que se suban las tari­fas eléc­tri­cas pero no veo nin­gún tri­bu­nal que se ocupe de que se devuelva un solo euro de lo robado.
    –Veo una gran can­ti­dad de jóve­nes pre­pa­ra­dos para desem­pe­ñar un tra­bajo que jamás ten­drán opor­tu­ni­dad de hacerlo en con­di­cio­nes dig­nas.
    –Veo ancia­nos que en la última etapa de su vida pier­den el acceso gra­tuito a medi­ci­nas esen­cia­les para su salud mien­tras muchos polí­ti­cos no pue­den renun­ciar a “sus” telé­fo­nos gra­tui­tos, “sus” guar­daes­pal­das, “sus” tar­je­tas de cré­dito y hasta “sus” pros­ti­tu­tas y “sus” cocaí­nas.
    VEO, VEO, VEO, y no paro de ver.
    MERECE LA PENA ALZAR LA VOZ Y MANTENER LA PALABRA. ES UN DERECHO QUE NOS HEMOS GANADO

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