¿Cuántos somos? ¿Cuántos fuimos? La población de América Latina a lo largo de su historia

A veces las pre­gun­tas más sen­ci­llas son las que resul­tan más difí­ci­les de res­pon­der. Toda­vía hoy en pleno siglo XXI, no todos los paí­ses son capa­ces de res­pon­der con efi­ca­cia cuál es el número de sus habi­tan­tes. Si plan­tea­mos estas pre­gun­tas con un sen­tido his­tó­rico, la tarea de dar­les res­puesta se hace aún más difícil.

En Amé­rica Latina, la his­to­ria de la pobla­ción es un tema cen­tral. La catás­trofe demo­grá­fica que se pro­dujo a raíz de la con­quista, su pos­te­rior recu­pe­ra­ción con base en el mes­ti­zaje -ethos de la iden­ti­dad latinoamericana-, las migra­cio­nes masi­vas durante la pri­mera glo­ba­li­za­ción, el rápido cre­ci­miento demo­grá­fico durante la segunda mitad del siglo XX, la emi­gra­ción hacia el norte del hemis­fe­rio ame­ri­cano y Europa durante las cri­sis del sis­tema demo­crá­tico y la década per­dida, son sólo algu­nos hitos que han dejado hue­llas a nivel social, cul­tu­ral, polí­tico y económico.

Pero, ¿cómo pode­mos cono­cer las cifras de la pobla­ción lati­noa­me­ri­cana de tiem­pos leja­nos? El prin­ci­pal ins­tru­mento de regis­tro de la pobla­ción y sus carac­te­rís­ti­cas lo cons­ti­tuye el censo de pobla­ción. No obs­tante, pese a la uti­li­dad que repre­senta para los gobier­nos con­tar con este ins­tru­mento, la imple­men­ta­ción de un sis­tema esta­dís­tico moderno no fue homo­gé­nea en la región, exis­tiendo gran­des dife­ren­cias en las expe­rien­cias de cada país. La mayo­ría de los paí­ses rea­liza su pri­mer censo a fines del siglo XIX o prin­ci­pios del XX, pero exis­ten casos en los que el retraso en la rea­li­za­ción de su pri­mer censo de pobla­ción llega hasta 1950. De esta manera, a medida que retro­ce­de­mos en el tiempo la cober­tura cen­sal de la que se dis­pone es decre­ciente, lo que repre­senta uno de los prin­ci­pa­les obs­tácu­los a la hora de inten­tar cono­cer la pobla­ción de la región con una pers­pec­tiva histórica.

Ante tales incon­sis­ten­cias, la misión de recons­truir la pobla­ción que tuvo Amé­rica Latina a tra­vés de la ela­bo­ra­ción de series que entre­guen tota­les anua­les de pobla­ción repre­senta una tarea de gran com­ple­ji­dad . Como puede obser­varse en el cua­dro 1, la cober­tura cen­sal a lo largo de los siglos XIX y XX es dis­con­ti­nua y dis­mi­nuye a medida que remon­ta­mos con una pers­pec­tiva his­tó­rica 1950. Por otro lado, se cer­ti­fica en dos casos el retraso en la rea­li­za­ción del pri­mer censo de pobla­ción llega hasta media­dos del siglo XX.

Pese a la com­ple­ji­dad que implica este pro­pó­sito, no es en abso­luto impo­si­ble. Las lagu­nas de infor­ma­ción ante la ausen­cia de cen­sos de pobla­ción, pue­den com­ple­men­tarse con dis­tin­tas fuen­tes que nos den infor­ma­ción demo­grá­fica. De este modo, en un tra­bajo reciente de pro­fe­so­res e inves­ti­ga­do­res de la Uni­ver­si­tat de Bar­ce­lona, han cons­truido veinte nue­vas series anua­les de pobla­ción para veinte paí­ses lati­noa­me­ri­ca­nos, que per­mi­ten cubrir la segunda mitad del siglo XIX (desde 1852), todo el siglo XX y hasta el 2000.

20140055_imagen Rodrigo Rivero

Esta tarea tiene valor en sí misma, pero tam­bién por el hecho de que es indis­pen­sa­ble como insumo para todas las inves­ti­ga­cio­nes que se plan­tean uti­li­zar la pobla­ción como una de sus varia­bles. Por otro lado, uti­li­zar series de pobla­ción fia­bles y con­tras­ta­das, debe­ría mejo­rar los resul­ta­dos de todas las inves­ti­ga­cio­nes sobre Amé­rica Latina que nece­si­tan expre­sarse en tér­mi­nos rela­ti­vos al número de habi­tan­tes y de esta forma situar el punto exacto de desa­rro­llo en el que la región en su con­junto y cada país han ocu­pado en las dis­tin­tas épocas.

Los resul­ta­dos de este tra­bajo de recons­truc­ción de las esta­dís­ti­cas demo­grá­fi­cas, mues­tran una Amé­rica Latina que crece a un ritmo más alto que otras regio­nes del mundo entre 1820 y 1973. Migra­cio­nes, una mor­ta­li­dad en retro­ceso y una rela­ción pobla­ción recur­sos natu­ra­les que man­te­nía alto el “techo mal­tu­siano” (con una nata­li­dad ele­vada y en algu­nos casos en aumento), se com­bi­na­ron para expli­car un cre­ci­miento excep­cio­nal­mente alto. Amé­rica Latina mul­ti­plicó su pobla­ción 26 veces en 180 años, mien­tras que en el mismo periodo la pobla­ción mun­dial lo hacía por 6 y Europa Occi­den­tal por menos de 3.

Los resul­ta­dos de esta inves­ti­ga­ción pue­den sus­ten­tar futu­ras rein­ter­pre­ta­cio­nes de la his­to­ria eco­nó­mica de la región en el largo plazo. La his­to­ria de la pobla­ción de Amé­rica Latina aún es una dis­ci­plina joven, aun­que la curio­si­dad es anti­gua, sin duda merece ser estu­diada con mayor detención.

Para mayor información:

YÁÑEZ, César; RIVERO, Rodrigo; BADIA-MIRÓ, Marc; CARRERAS-MARIN, Anna. “Nue­vas series anua­les de pobla­ción de Amé­rica Latina desde el siglo XIX hasta el 2000”. Scripta Nova, Vol. XVIII, núm. 471, 10 de marzo de 2014.

Rodrigo Rivero Can­ti­llano es doc­to­rando del pro­grama de Doc­to­rado en His­to­ria Eco­nó­mica de la Uni­ver­si­dad de Barcelona.

 

Ficha biblio­grá­fica:

RIVERO, Rodrigo. ¿Cuán­tos somos? ¿Cuán­tos fui­mos? La pobla­ción de Amé­rica Latina a lo largo de su his­to­ria. Geo­cri­tiQ. 15 de julio de 2014, nº 70. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2014/07/cuantos-somos-cuantos-fuimos-la-poblacion-de-america-latina-a-lo-largo-de-su-historia/>

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