China: el final de la política del Hijo Único

20130018_imatge Daniel Goma

Car­tel guber­na­men­tal – ‘Una pareja sola­mente un hijo´

Este mes de noviem­bre  el gobierno de China ha anun­ciado un cam­bio fun­da­men­tal en mate­ria de con­trol demo­grá­fico. En una deci­sión his­tó­rica, se ha deci­dido que todas aque­llas pare­jas donde al menos uno de los cón­yu­ges sea hijo único pue­dan optar a un segundo hijo, abriendo la puerta así a un más que posi­ble final de la famosa polí­tica del Hijo Único. El debate actual en el seno de la socie­dad y del régi­men chino se cen­tra en si la polí­tica del Hijo Único debe ser abo­lida en su totalidad.

En vigor desde 1979, la polí­tica del Hijo Único ha cam­biado com­ple­ta­mente la idea de la fami­lia china tra­di­cio­nal, fun­da­men­tada hasta enton­ces en un gran número de des­cen­dien­tes. Ori­gi­nada para com­ba­tir la super­po­bla­ción del país en un momento en que se esta­ban impul­sando unas gran­des refor­mas y la aper­tura eco­nó­mica del país, pocos dudan en China de que esta polí­tica era nece­sa­ria enton­ces para con­tro­lar un cre­ci­miento demo­grá­fico cada vez más des­bo­cado. Algu­nos estu­dios seña­lan que entre 1979 y 2000 se evi­ta­ron 300 millo­nes de naci­mien­tos, aun­que otras fuen­tes seña­lan que en sus pri­me­ros treinta años de vida la polí­tica del Hijo Único logró impe­dir que hubiera en el país entre 400 y 500 millo­nes más de naci­mien­tos y que la pobla­ción china alcan­zara hoy día los 1800 millo­nes frente a los 1300–1400 millo­nes actua­les de ciu­da­da­nos chi­nos. Según datos del Minis­te­rio chino de Salud, desde 1979 se han lle­va­dos a cabo 336 millo­nes de abor­tos, esto es, una media supe­rior a diez millo­nes de abor­tos anualmente.

Indu­da­ble­mente, la polí­tica del Hijo Único ha sido uno de los mayo­res éxi­tos en la his­to­ria de la Huma­ni­dad en lo que a con­trol demo­grá­fico se refiere, sobre todo teniendo en cuenta los desa­fíos de una acción seme­jante. De hecho, su puesta en prác­tica resultó polé­mica desde el prin­ci­pio al venir acom­pa­ñada de una serie de medi­das con el fin de ase­gu­rar su éxito. Estas medi­das se fun­da­men­ta­ban en tres ejes: per­sua­sión, coac­ción y san­ción. Dicha polí­tica, con­ver­tida ofi­cial­mente en ley en 2002, siem­pre ha sido muy con­tes­tada por la socie­dad china. No en vano, han sido sobre todo la coac­ción y la san­ción las armas a las que ha recu­rrido el Estado chino para lograr ralen­ti­zar de manera nota­ble el cre­ci­miento demo­grá­fico. Este hecho ha per­ju­di­cado la ima­gen social del Par­tido Comu­nista Chino (PCCh), en el poder desde 1949, más que nin­gún otro. Ello no nos ha de extra­ñar pues ha con­lle­vado una alte­ra­ción pro­funda de la men­ta­li­dad china en lo que se refiere a la fecun­da­ción. Dicho de otro modo, la polí­tica del Hijo Único ha per­mi­tido al Estado ejer­cer un con­trol sobre la esfera más pri­vada de la vida social, esto es, la repro­duc­ción. Y ello ha tenido sus con­se­cuen­cias. La resis­ten­cia de las pare­jas, espe­cial­mente en las áreas rura­les, ha sido nota­ble y el PCCh ha tenido que ir levan­tando pro­gre­si­va­mente res­tric­cio­nes en este ámbito. Ade­más, la pro­pia estruc­tura de poder en China, con la des­cen­tra­li­za­ción polí­tica, ha com­por­tado dife­ren­cias en esta mate­ria entre las dife­ren­tes regio­nes, pro­vo­cando un mayor males­tar social.

Desde hace una década, el Par­tido ha ido mode­rando su polí­tica de con­trol demo­grá­fico y se han sua­vi­zado algu­nas de las medi­das. Así, por ejem­plo, desde 2002 se per­mite que aque­llas pare­jas donde ambos cón­yu­ges sean hijos úni­cos pue­dan tener un segundo hijo. Pero hay otros moti­vos que han lle­vado al Estado chino a tomar la deci­sión de este noviem­bre. Así, a Pekín no se le escapa que los cam­bios socia­les deri­va­dos de tres déca­das de refor­mas eco­nó­mi­cas y la aper­tura al mundo han lle­vado a un replan­tea­miento volun­ta­rio de la estruc­tura fami­liar por parte de las pare­jas. Así, en las zonas urba­nas, donde habita hoy día una mayo­ría de la pobla­ción china, los estu­dios demues­tran que en tér­mi­nos gene­ra­les las pare­jas opta­rían, en caso de tener liber­tad para deci­dir, por tener como máximo dos hijos. Dicho de otro modo, a mayor pro­greso eco­nó­mico, menos hijos. Las difi­cul­ta­des labo­ra­les, el gusto por el ocio y el ele­vado coste de vida, donde se incluye una cara edu­ca­ción a los hijos en una socie­dad tan com­pe­ti­tiva como es la china, hacen que las pare­jas, sobre todo en las zonas urba­nas, no ten­gan pro­ble­mas en limi­tar de manera volun­ta­ria el tamaño de la fami­lia. Ade­más, los jóve­nes tien­den a retra­sar su eman­ci­pa­ción y el deseo de for­mar una fami­lia ya no es una urgen­cia. En defi­ni­tiva, lo que se apre­cia desde hace ya algu­nos años es una mayor coin­ci­den­cia en el tamaño de las fami­lias por parte de la socie­dad y el que defiende el Estado.

Aparte del aspecto más social, hay tam­bién con­se­cuen­cias eco­nó­mi­cas que se tie­nen que tener en cuenta. En los últi­mos años existe en el seno del gobierno chino una preo­cu­pa­ción por el enve­je­ci­miento de la pobla­ción china, gra­cias sobre todo al auge de la espe­ranza de vida, hoy día situada en torno a los 74 años. El man­te­ni­miento de las pres­ta­cio­nes socia­les (pen­sio­nes, ayu­das, etc.) es una tarea a la que habrá que enfren­tarse en pocos años y algu­nos espe­cia­lis­tas seña­lan la nece­si­dad de impul­sar los dos hijos por fami­lia como forma de superar el pro­blema del enve­je­ci­miento de la población.

En este sen­tido debe ser enten­dida la deci­sión del gobierno chino de per­mi­tir un segundo hijo en el caso de que uno de sus pro­ge­ni­to­res sea hijo único. Par­tiendo del hecho de que más del 90% de los jóve­nes meno­res de 32 años es hijo único o ha estado sujeto a la legis­la­ción del hijo único (en el campo se pue­den tener dos hijos y las mino­rías nacio­na­les tie­nen meno­res res­tric­cio­nes incluso), pode­mos afir­mar que la deci­sión de Pekín pone fin, si no ofi­cial­mente, sí ofi­cio­sa­mente a la polí­tica del Hijo Único e ins­taura defi­ni­ti­va­mente aque­llo que los ana­lis­tas con­tra­rios a toda rela­ja­ción en mate­ria demo­grá­fica lla­man la “polí­tica de los Dos Hijos” y que se ha ido vis­lum­brando desde hace ya algu­nos años en China.

 Para mayor información

GOMÀ, D. ¡No más niños!: Aná­li­sis y balance de la polí­tica china del Hijo Único treinta años des­pués de su implan­ta­ción. Scripta Nova. Revista Elec­tró­nica de Geo­gra­fía y Cien­cias Socia­les. 1 de enero de 2011, vol. 15, nº 348 <http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-348.htm>

Daniel Gomà es pro­fe­sor de Didác­tica de las Cien­cias Socia­les en la Uni­ver­si­dad de Cantabria.

 

Ficha biblio­grá­fica
GOMÀ, D. China: el final de la polí­tica del Hijo Único. Geo­cri­tiQ. 5 de diciem­bre de 2013, nº 16. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2013/12/china-el-final-de-la-politica-del-hijo-unico/>

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