Dime en qué barrio vives y te diré cuánto tiempo viajas

 

En la ciu­dad de México vivir en la peri­fe­ria no es una elec­ción, es la única opción via­ble; esta metró­po­lis se derrama sobre dos enti­da­des, el Dis­trito Fede­ral y el Estado de México; el pri­mero con­cen­tra empleo y equi­pa­miento, el segundo amplias zonas de vivienda sin ser­vi­cios ni trans­porte. Vivir en el cen­tro se ha con­ver­tido en un lujo; la mayo­ría de la pobla­ción ha tenido que ubi­carse en zonas leja­nas e inac­ce­si­bles, por eso es nece­sa­rio un viaje coti­diano de entre tres y cinco horas para lle­gar al sitio de tra­bajo. Así, la acce­si­bi­li­dad se ha vuelto un ele­mento más de segre­ga­ción social.

El acceso a la vivienda ha sido un gran debate para esta ciu­dad, su cre­ci­miento demo­grá­fico explo­sivo a par­tir de 1960 es la causa directa; en ese enton­ces la ciu­dad de México tenía 5 millo­nes de habi­tan­tes, en 1970 casi 9, para lle­gar en 1990 a más de 15 y actual­mente suma unos 22 millo­nes. Desde 1960 esta cre­ciente nece­si­dad de vivienda se solu­cionó en parte por el Estado, y una gran parte por la auto­cons­truc­ción; En la década del 2000 el gobierno pri­va­tizó el mer­cado de la vivienda, fle­xi­bi­lizó los cré­di­tos e impulsó así la espe­cu­la­ción inmo­bi­lia­ria actual. La polí­tica cum­plía con dos metas lar­ga­mente per­se­gui­das: dar acceso a toda la pobla­cion de meno­res ingre­sos y aca­bar así con el mer­cado informal.

El nuevo modelo inmo­bi­lia­rio está basado en inver­so­res que se encar­gan de todo el pro­ceso desde la cons­truc­ción, pro­mo­ción, venta, hasta la entrega de los inmue­bles. En México una casa pro­pia es, para muchas fami­lias, la única posi­bi­li­dad de afian­zar un patri­mo­nio, lo que explica en parte el  rotundo éxito de esta polí­tica. La pro­duc­ción masiva de vivien­das busca ren­di­mien­tos a gran escala. Las zonas de cons­truc­ción son áreas leja­nas donde el pre­cio del suelo es barato, lo que reduce la inver­sión. Estos nue­vos asen­ta­mien­tos que reunen a más de 10 mil fami­lias en un terri­to­rio casi bal­dío no se acom­pa­ñan de una infra­es­truc­tura urbana mínima (Fig1), las cons­truc­to­ras solo se encar­gan de los inmue­bles, ni el gobierno fede­ral ni los gobier­nos loca­les inter­fie­ren en el pro­ceso, miles de fami­lias tie­nen que rea­li­zar sus acti­vi­da­des y satis­fa­cer sus nece­si­da­des bajo con­di­cio­nes pre­ca­rias; un ejem­plo es el transporte.

20130021_imagen2 Azucena Arango

Figura 1. Una mañana en las calles de Ixta­pa­luca. Fuente: A. Arango, 2010.

Esta coyun­tura ha per­mi­tido a muchas fami­lias com­prar una vivienda y habi­tarla en poco tiempo, los con­jun­tos han sido un éxito en ven­tas, por eso se ha tras­la­dado el mismo esquema a muchas ciu­da­des del país. En México tener una casa pro­pia tiene un pro­fundo sig­ni­fi­cado cul­tu­ral: es un patri­mo­nio, es sinó­nimo de sta­tus, evita “per­der” el dinero en ren­tas men­sua­les y per­mite el desa­rro­llo inde­pen­diente a las fami­lias jóve­nes. Las estra­te­gias de venta de estos con­jun­tos mane­jan imá­ge­nes de fami­lias de clase media que no corres­ponde a la reali­dad de los com­pra­do­res. Esta ima­gen glo­bal y fuer­te­mente mer­can­ti­li­zada se ha inter­pre­tado como el sinó­nimo de la feli­ci­dad moderna, esta idea subli­mi­nal diri­gida a cla­ses mar­gi­na­das tiene aun más poder.

¿Qué ocu­rre con las fami­lias una vez que se tras­la­dan al nuevo domi­ci­lio?, ¿Cómo se trans­forma su vida coti­diana? ¿Es real­mente una mejora para todos los miem­bros de la fami­lia tener una casa pro­pia? Estas cues­tio­nes son fun­da­men­ta­les para ver el impacto social de este modelo urbano. El comienzo de una nueva rutina implica, por el empla­za­miento de los con­jun­tos, una pro­lon­gada jor­nada fuera de casa; en muchos casos, la leja­nía de la red de apoyo fami­liar impide a las muje­res con­ti­nuar con su empleo, por lo que se que­dan en casa con los hijos. En el caso de las muje­res solas, la situa­ción se vuelve extrema, es un grupo fuer­te­mente afec­tado por las con­di­cio­nes de vida en estos con­jun­tos: les implica doble jor­nada, un riesgo coti­diano en el trans­porte público, la nece­si­dad de dejar solos a los hijos, lo que puede deri­var en la mar­gi­na­ción a pos­te­riori de los jóve­nes al no tener un adulto que los oriente.

20130021_imagen1 Azucena Arango

Figura 2. Con­junto Habi­ta­cio­nal San Bue­na­ven­tura, Ixta­pa­luca. Fuente, A. Arango, 2010.

Habi­tar la casa pro­pia se vuelve desilu­sión: el inmue­ble es pequeño y, a la larga, caro, 60 metros cua­dra­dos de cons­truc­ción cues­tan 23 mil dóla­res, hay altas tasas de haci­na­miento, no hay inti­mi­dad de casa a casa por tener muros comu­nes, son sitios ais­la­dos de fuen­tes de empleo y abasto, care­cen de espa­cios públi­cos, las calles son inse­gu­ras, el viaje para tra­ba­jar en la ciu­dad implica muchas horas cada día, la gente vive en la ciu­dad de México y duerme (poco) en casa. Tales con­di­cio­nes per­mean la esta­bi­li­dad fami­liar y minan la salud y ren­di­miento de los jefes de hogar por las ago­ta­do­ras jor­na­das fuera de casa. Con ayuda de una encuesta indi­vi­dual se rea­li­za­ron esque­mas de manejo de tiempo que repre­sen­tan la rutina dia­ria (Fig 2). La vida coti­diana de estas fami­lias demues­tra que esta forma de hacer ciu­dad no es via­ble, la cali­dad de vida de la pobla­ción mayo­ri­ta­ria se ve afec­tada, pero a nivel ofi­cial se sigue pro­mo­viendo estos con­jun­tos de vivienda como la gran solu­ción y una de las mejo­res polí­ti­cas guber­na­men­ta­les de últi­mos años. El aná­li­sis de la vida coti­diana es una forma de demos­trar que no lo es.

Actual­mente las ciu­da­des se han vuelto dis­per­sas y exten­sas en la peri­fe­ria por lo que el tras­lado de pobla­ción implica un gran esfuerzo que no es sos­te­ni­ble en muchos sen­ti­dos. Den­si­fi­car sería la pauta nece­sa­ria para una mejor cali­dad de vida urbana, la vuelta a la vida de barrio donde el espa­cio público le per­te­nezca a la gente y no a las mafias, con movi­li­dad no moto­ri­zada para acce­der a todos los bie­nes y ser­vi­cios nece­sa­rios. Hasta ahora el apoyo incon­di­cio­nal a la indus­tria auto­mo­triz ha tenido un alto costo para las ciu­da­des y sus habi­tan­tes, la dis­per­sión obliga a la pobla­ción a inver­tir un tiempo pre­cioso en moverse. En esta reali­dad, el tiempo de las per­so­nas no tie­nen valor, los tiem­pos de movi­li­dad son tiem­pos muer­tos que se viven en pési­mas con­di­cio­nes de viaje, que impli­can ries­gos de sinies­tros e inse­gu­ri­dad, la movi­li­dad bajo estas con­di­cio­nes resta horas a nece­si­da­des cor­po­ra­les fun­da­men­ta­les como el des­canso y la ali­men­ta­cion. Vivir cerca de su tra­bajo y tener tiempo libre tam­bién se ha vuelto un lujo para la mayo­ría de los habi­tan­tes en la ciu­dad de México.

Para mayor información:

ARANGO, A. La peri­fe­ria con­ur­bada de la Ciu­dad de México: movi­li­dad coti­diana y manejo de tiempo de la pobla­ción en uni­da­des habi­ta­cio­na­les de Ixta­pa­luca. Tesis de doc­to­rado en Geo­gra­fía. Uni­ver­si­dad Hum­boldt de Ber­lín. 14.03.2012. <http://edoc.hu-berlin.de/docviews/abstract.php?lang=ger&id=39232>

ARANGO, A. Acceso a vivienda en la peri­fe­ria de la Ciu­dad de México: Uni­da­des Habi­ta­cio­na­les como solu­ción y movi­li­dad coti­diana como con­se­cuen­cia. TU. Ber­lin. En Alfaro d’Alençon, P., Imi­lan, W. A. y Sán­chez, L. M. (Ed.): Latei­na­me­ri­ka­nis­che Städte im Wan­del. Zwis­chen loka­ler Stadt­ge­se­lls­chaft und glo­ba­lem Ein­fluss Múns­ter. Habi­tat Inter­na­tio­nal Series Vol. 16. LIT. 2011. 248 p.

 Azu­cena Arango Miranda es miem­bro de la Red Geo­crí­tica Inter­na­cio­nal, actual­mente rea­liza una estan­cia pos­doc­to­ral en la Uni­ver­si­dad de Barcelona.

 

Ficha biblio­grá­fica
ARANGO, A. Dime en qué barrio vives y te diré cuánto tiempo via­jas. Geo­cri­tiQ. 15 de diciem­bre de 2013, nº 18. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2013/12/dime-en-que-barrio-vives-y-te-dire-cuanto-tiempo-viajas/>

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2 thoughts on “Dime en qué barrio vives y te diré cuánto tiempo viajas

  1. Com pou­quís­si­mas modi­fi­cações, tal­vez mais dra­má­ti­cas ainda, o qua­dro des­crito da polí­tica de habi­tação mexi­cana em seu artigo pode ser apli­cado ao que vem pas­sando no Bra­sil. É o mesmo modelo da cidade dual. Para os pobres — quando muito — reduz a cidade, o direito à cidade e o espaço urbano à pro­prie­dade de uma habi­tação nas peri­fe­rias pre­cá­rias, lon­gín­quas, ári­das, sem ser­viços míni­mos, inse­gu­ras, con­tro­la­das por cri­mi­no­sos e poli­ciais corrup­tos.
    No caso bra­si­leiro, a explo­ração nas men­tes pro­le­tá­rias do sen­ti­mento con­ser­va­dor, reacio­ná­rio, cató­lico e bur­guês da casa pró­pria no subúr­bio pelo governo do Pre­si­dente Lula é expli­cito no título que deu ao “Pro­grama Minha Casa Minha Vida” (2009), que até 2014 pre­tende cons­truir 3 mil­hões de uni­da­des. O défi­cit habi­ta­cio­nal em 2013 é de 5,2 mil­hões. Ape­sar de cri­tico dos pro­gra­mas neo­li­be­rais e dos gover­nos mili­ta­res, como em mui­tos temas, Lula seguiu a mesma car­tilha.
    Uma das faces mais cruéis da peri­fe­ri­zação dos pobres sem­pre foi a mobi­li­dade pre­cá­ria e exte­nuante, recen­te­mente não foi outro o esto­pim da rebe­lião popu­lar que varreu as cida­des bra­si­lei­ras em junho de 2013. São Paulo tem dimen­sões semel­han­tes em popu­lação e exten­são à Cidade do México, nas duas cida­des os sis­te­mas metro­po­li­ta­nos começa­ram a ser cons­truí­dos na década de 1960. Enquanto o metro mexi­cano conta hoje com 12 lin­has e 220 km de exten­são, São Paulo tem 70 km dis­tri­buí­dos em qua­tro lin­has e os pau­lis­ta­nos pagam por uma via­gem cinco vezes mais que os mexicanos.

  2. Todo lo se men­ciona en este artículo es ver­dad. Yo soy habi­tante de este lugar,( San Bue­na­ven­tura) me da pena y ver­güenza todo lo pasa y lo que cuesta vivir en un lugar así. Y como dices muy acer­ta­da­mente, vivo aquí por­que no hay de otra, la casa donde vivo cuesta ¼ parte de lo que cuesta una casa en la ciu­dad de México. Vivi­mos donde no hubo pla­nea­ción y cons­tru­ye­ron vivien­das por miles. La uni­dad donde vivo se ha con­ver­tido en un basu­reo, en baño público de “perros” que defe­can por doquier no hay la minina cul­tura en los habi­tan­tes para levan­tar sus ceses. Y no se diga de ratas de 2 y 4 patas. La gente que vive aquí, ya per­dió total­mente el inte­rés por cui­dar y man­te­ner lim­pio y en orden el lugar donde viven. Las calles están lle­nas de jóve­nes ado­le­cen­tes “o” mejor dicho “Delin­cuen­tes Juve­ni­les”.
    El tras­lado pro­me­dio de la gente que vive aquí y tra­baja en la man­cha “GRIS” (D.F) es de 2 a 3 horas con trá­fico “nor­mal” y hasta 5 horas cuando hay inun­da­cio­nes, cho­ques etc. Y eso ya es más común.. Como usted men­ciona en su artículo, la cali­dad de vida que tene­mos los que tra­ba­já­ba­mos en el Dis­trito Fede­ral es pésima. Ejem­plo.. Des­pierto por la mañana (6:30 am), me dirijo a besar a mis hijos de 3 y 5 años, ellos duer­men. Medio desa­yuno por­que reviso el GPS y el tra­fico se ve fatal. Tra­bajo 9 horas + el tiempo de reco­rrido da un total de 14 horas fuera del hogar. Llego a casa alre­de­dor de las 10 pm y mis hijos siguen igual.. “Dor­mi­dos”… los beso y me voy a dor­mir..
    Y esto se repite todos los días…
    Esta his­to­ria la puede con­tar cual­quier habi­tante de este lugar y de cual­quier otro.. qué ver­güenza me da… “sin pala­bras”.
    No se si ya men­cione que gasto 60 litros de gaso­lina a la semana
    Tengo carro chico de 4 cilin­dros
    Pago 3 case­tas dia­rio.
    Desde que me mude a este lugar he tenido que cam­biar 3 veces mi carro por­que el des­gaste es mayor (baches, inun­da­cio­nes, calles sin pavi­men­tar, cola­de­ras abier­tas, etc)
    Intente ocu­par el trans­porte público.. es la “Muerte”… me asal­ta­ron 2 veces y el tiempo de tras­lado de duplica.. ade­más que es suma­mente peli­groso..
    El impacto ambien­tal es sor­pren­dente.. Somos millo­nes de vehícu­los que gas­ta­mos entre 60 y 70 litros de gaso­lina a la semana, solo para tras­la­dar­nos a nues­tros tra­ba­jos. Lo que una per­sona que vive en el D.F. es lo que se gas­ta­ría en 30 Días.
    En esto no pien­san nues­tros gober­nan­tes????????????
    Que pasa con los vehícu­los de bate­rías recar­ga­bles ??? Por­que son tan inac­ce­si­bles?? Cues­tan una for­tuna. Para mi sería la mejor opción. Debe­ría haber un cré­dito espe­cial en las empre­sas para auto­ri­zar que los tra­ba­ja­do­res pue­dan tener acceso a estas uni­da­des..
    Por­que no hay carri­les exclu­si­vos para moto­ci­cle­tas o para bici­cle­tas???
    Gra­cias por su aten­ción.
    Atte. Ricardo Ocampo

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